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viernes, 2 de abril de 2010

Cementerio del Sucu. PAREDON DE FUSILAMIENTO II

Siguiendo con el post anterior de dar un repaso a las placas que se han ido dejando en el Paredón de los fusilamientos del Cementerio de Ceares, tenemos en ese sentido descendente de la visita, por eso ocupa el primer lugar la placa de la Logia Amigos de la Naturaleza y Humanidad.

Según vamos bajando nos vamos encontrado diversas placas
EL Sucu 175
Parte inferior del PAREDON

Como decía tras la  placa dedicada  la memoria de Juana Álvarez .. hay algunas  otras placas individuales, tras ellas  se encuentra esta realizada en azulejo  que también fue una de las primeras,  ya que fue colocada como reza en la misma placa en una significativa fecha el 14 de abril de 1994.

De esta fecha apenas se puede encontrar información en la red y sobre esta noticia, más allá de enterrarse en los archivos al uso.

De todas formas si es verdad que tanto IU  siempre de una forma u otra ha estado vinculada de forma muy precisa y constante con el Paredón de Fusilamiento del Sucu, en el 94 fue esta placa y ahora es el nuevo monumento a los fusilados.

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Desde las entidades pero también los familiares dejan su huella y su recuerdo
EL Sucu 161

De esta placa que se colocó en Diciembre del 2008 apenas sabemos nada   y la prensa del momento no parece recoger el acto.

En lo que constituyó el lienzo de los fusilamientos  “El PAREDON” se encuentra el Homenaje que le prestó en Ayuntamiento de Gijón.

EL Sucu 163
En el año de 1993 el Ayuntamiento de Gijón dejaba esta “Placa. “EL PAREDON” En este lugar  fueron fusilados tres mil ciudadanos durante los años 1937-1941. Sus restos se encuentran  en las cuatro fosas comunes . En su memoria  se instala esta placa  por el Ayuntamiento de Gijón . 1993”
 EL Sucu 165
Otra de las primeras placas es esta dedicada a los compañeros victimas de  la Guerra Civil  y colocada  por los Militares Excombatientes de la II república-AMER 
Aquí tenemos la crónica   de marzo del 2003 sobre  esta histórica asociación
La Asociación de Militares Excombatientes de la República ha decidido su disolución tras tres décadas de actividad. El remanente de tesorería fue donado ayer a la Cocina Económica Ambiente tranquilo, emotivo y de recuerdo fue el que se vivió ayer en la entrega que la Asociación de Militares excombatientes de la II República hizo de un cheque a la cocina económica de Oviedo. Después de casi tres décadas, el pasado 18 de noviembre, los asociados decidieron disolver el grupo ya que el tiempo ha pasado y muchos de ellos se han quedado por el camino en la lucha por su vida. Los primeros datos que se encuentran de esta asociación datan de mayo del año 1984, cuando un grupo de militares excombatientes de la II República decidió abrir una cuenta en la Caja de Ahorros, para depositar parte de las pensiones que recibían.

Por otra parte, la documentación que existe de esta asociación llegará a formar parte del patrimonio de la Fundación Emilio Barbón, de Laviana por expreso deseo de algunos de los integrantes del grupo. En el acto estuvo su director, Jaime Rojo, quien también se sentía halagado. Según explican testigos de aquella época, el primer domicilio de los excombatientes fue una oficina en el número 40 del antiguo edificio de Alsa. De ahí pasaron a la calle Matemático Pedrayes y finalmente, cuando se derribó el edificio en el que se ubicaban, que pertenecía a la Caja de Ahorros, la AMSO les ofreció un pequeño local en sus instalaciones, algo que contentó a los militares.

En el año 1984, los documentos que se conservan recuerdan a algunos de aquellos que constituyeron la asociación y a su historia. Primero asumieron el nombre de Asociación de suboficiales, oficiales y jefes excombatientes de la zona de la República, de ahí continuaron llamándose Asociación de militares y excombatientes de la II República hasta que llegaron al título que les ha dado nombre durante estas dos décadas. Del último, hay documentos que nombran como presidente de la misma, a Benjamín Alonso; como vicepresidente, a José María Gutiérrez; el secretario del grupo era Avelino Fernández Cabricano y el tesorero, José Ramón Pérez. Todos ellos fueron manteniendo su función con los años hasta su fallecimiento. Así Avelino Cadavieco tomó el relevó como presidente y más tarde, a su muerte, Isaac Ortega asumió el cargo.

Pero en la última asamblea que se realizó con motivo de la clausura de la asociación de militares solo ocho excombatientes de toda Asturias se acercaron para dar su beneplácito a este fin. Según los datos de los familiares, hasta el 31 de octubre del año 2005, aún permanecían con vida cerca de 100 de estos militares, pero aseguran que en los dos últimos años, "han fallecido muchos de ellos". Ahora los recuerdos les hacen pensar en aquellas personas que en su día les ayudaron y en la mente de esos familiares destaca la figura de Martínez Noval. Todos ellos explican que los excombatientes siempre tenían un buen recuerdo de él porque "fue una de las personas que más les ayudó" a la hora de conseguir las pensiones para ellos y para sus viudas. La tarde de ayer fue el fin de una etapa que se cierra con unas vidas llenas de recuerdos. 

En ese  año de 1993 hubo una presencia institucional importante, pero también estaban las Asociaciones culturales que dejaron patente el apoyo y que detrás de todo este homenaje estaban ellas mismas.

HE aquí la placa del ATENEO OBRERO DE GIJON

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La Cultural Gijonesa, ha sido también otra de las sociedades  culturales que más preocupada se ha sentido por el tema republicano y de la memoria histórica,  otro 14 de abril pero en esta ocasión de 1996,  colocaban esta bonita placa de claros tintes republicanos

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Un año más tarde el Partido Comunista de Asturias, el mítico PCA, dejaba patente su compromiso, aunque antes lo hicieran otro tipo de organizaciones más del tipo cultural .
También el PASOC  (partido de Acción Comunista ) fundado por Rodofo LLopis  en 1971 dejó esta placa sin fecha y casi ya sin leyenda en el famoso PAREDON DEL SUCU.

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Y como colofón estas placas de familiares de los fusilados, de los cuales carecemos de información pero que se quedan aquí como prueba de ese testimonio

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Fotos@Victor Guerra

sábado, 20 de marzo de 2010

Cementerio de El Sucu y SU PAREDON DE FUSILAMIENTO (GIJON) I

Hace ya tiempo que tengo un tanto descuidado  este blog, pues entre el trabajo y otras ocupaciones me es dificil afrontar a veces no tanto la redacción, sino el tener ideas para plasmar. Ha sido una reciente amiga las que me aportó la idea de traer a colación el tema de Cementerio del Sucu, que según el Wikipedia dice:

Construido en 1876 en la cara oeste del collado de Los Pericones, el Cementerio Municipal de El Sucu es el mayor recinto funerario de la ciudad de Gijón y el principal centro de inhumación del concejo hasta la inauguración del nuevo Cementerio Municipal de Deva el 22 de noviembre de 1999.[4]

El diseño primigenio consistía en una planta de tipo rectangular aterrazada en cuya parte superior se alojaban panteones de gran calidad. Posteriormente, a este núcleo inicial se le fueron añadiendo estructuras anexas como el Cementerio Civil de 1902, y la Capilla de 1904.
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Finalmente con el despegue demográfico de la ciudad a causa de la industrialización, este cementerio creció desproporcionadamente con la construcción de una serie de baterías de nichos estructurados en torno a una escalinata central que corre en dirección este-oeste.

En la actualidad, este reciento está delimitado por un muro perimetral de cemento y piedra de aproximadamente 3 metros de altura y posee cuatro entradas (dos principales este-oeste y dos accesos secundarios oeste-sur. Este cementerio ha quedado encastrado en el Parque de los Pericones tras su ampliación en 2007, y su conservación es bastante deficiente, e incluso ruinosa en algunos sectores, sin que se contemple por parte del Ayuntamiento de Gijón una remodelación inminente.

El nombre de El Sucu está íntimamente ligado a los ritos funerarios pre-históricos de la región ya que un sucu en asturiano significa un montículo de tierra o una arruga en el terreno,[5] lo que nos evoca un túmulo funerario (de modo que por extensión el sucu es el cementerio). También han trascendido expresiones populares ligadas a este y otros cementerios como "Llevaronlu pal Sucu" o "del Sucu naide sal".

Como tal cementerio tiene tres singularidades:

EL Cementerio Civil , que todavía se puede ver , y donde están enterrados diversos masones, entre ellos Rosario de Acuña, varios socialistas y evangélicos , o sea los heterodoxos del momento.

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Vista de la parte del Cementerio Civil.

Luego estaría la parte de la Fosa Común , que tiene una presencia ya importante y que sufrirá toda una remodelación en breve y que traeré a colación en el momento oportuno .

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Hoy quería traer hasta estas páginas  otra de las singularidades  de este Cementerio del Sucu de Ceares de Gijón , y es el Muro de los Fusilamientos, EL PAREDON que ha dejado por varias razones una honda huella en la ciudad, tanto por la barbarie  que sufrieron aquellos que defendieron la legalidad republicana y la libertad como por la cantidad ,  ya que ante esas tapias fueron fusilados tres mil ciudadanos durante los años 1937-1941

Todos fueron fusilados contra las tapias del cementerio de Ceares por las tropas del ejército nacionalista al amanecer del día 10 de Enero de 1938. No habían transcurrido ni cuarenta y ocho horas desde la toma de Teruel por las fuerzas republicanas, tras la rendición del coronel Rey d'Harcourt. Fue la única vez, que se sepa, que soldados del Ejército regular nacionalista participaron en Asturias en la ejecución masiva de prisioneros republicanos condenados a pena de muerte. Esta tarea era desempeñada normalmente por la Guardia de Asalto y la Guardia Civil” Fuente Asturias Republicana.

Fruto de esa actuación y como modelo de Memoria Histórica desde hace años diversos grupos, entidades, personas individuales han dejado su testimonio, en forma de placas o flores , y que hoy, por sugerencia de esa amiga,  quiero repasar para que quede constancia para la historia.

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Vista del  Muro de los fusilamientos del Sucu de Ceares (GIJON)

Un frío 10 Noviembre de 1998  unas 15 a 20 personas , algunos de ellos miembros de la Logia Amigos de la Naturaleza y la Humanidad colocábamos sin mucha fanfarria  la primera placa de una logia en un paredón de fusilamiento . Este es el testimonio

La soledad era completa, asistieron al llamamiento muy pocas personas, y casi ninguna organización salvo los compañeros de la Sociedad Cultural Gijonesa, el resto se sitúo en lo correctamente político para  no verse mezclados con temas de compases y escuadras. Se rompía de este modo aquel hacer de antaño donde las logias iban en comandita con las organizaciones sociales, culturales y políticas para patentizar un lugar , su sitio en la historia. 

Y allí clavamos la placa de la Logia Amigos de la Naturaleza y la Humanidad, con espíritu abierto y amplio, pues sabíamos que tanto un bando como el otro, habían dado muerte a Hermanos Masones, aunque hay que reconocerlo, fueron más bien pocos, pues casi todos se fueron camino del exilio. 

En aquel momento:
La Gran Logia Simbólica Española, como estructura obediencial apenas si hizo algo más que darnos permiso para el uso de logotipos y títulos, y salvo por un suelto con foto, que publicó en Diario El Comercio, por quien era en aquellos momentos Venerable de la Logia, el acto no tuvo más repercusión. 

Había escaso sentimiento de pertenencia en el ámbito obediencial, y por tanto eso se manifestó en una ausencia total de representantes de la Gran Logia Simbólica Española y en una escasísima repercusión en el seno de la Obediencia. Si hoy se repasa sus cronicón en las paginas web de la organización, no queda rastro historiográfico de tal cuestión

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Placa de la Logia Amigos de la Naturaleza y Humanidad  de la Gran Logia Simbólica Española y parte de la comitiva que participó en colocación

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Diversas placas colocadas por lo familiares de los fusilados
EL Sucu 158
Placa colocada  por las Viudas de la Guerra Civil Rosario de Acuña  de 1993.

María de las Alas Pumariño Fernández, de 86 años,y fue la  presidenta y fundadora en 1977  falleció en la madrugada del sábado  en Gijón. dándose la noticia un 11 de marzo del 2002

Alas Pumariño logró agrupar tras el franquismo a las mujeres que, como ella, quedaron viudas en la guerra civil y que por el ideario republicano de sus maridos y de ellas mismas vivieron en el desamparo durante las cuatro décadas de la dictadura. A su lucha y tenacidad se debió el logro histórico de que el primer Gobierno democrático del posfranquismo, presidido por Adolfo Suárez, reconociera en 1979 los derechos sociales para los deudos de los combatientes republicanos y el pago de pensiones a sus viudas. Posteriormente obtuvo la ampliación de ese mismo reconocimiento a las viudas de los milicianos fallecidos durante la Revolución de Asturias de octubre de 1934.

María de las Alas Pumariño había nacido en Avilés el 22 de agosto de 1915. La muerte de su padre, cuando contaba 16 años de edad, le obligó a abandonar los estudios de Comercio e iniciar su vida laboral. En plena República contrajo matrimonio civil. Tras estallar la guerra en 1936, mientras ella prestaba servicios de enfermera a combatientes heridos y mutilados en el hospital de sangre del Gijón, su marido se alistó en el Ejército republicano y falleció en combate en el frente de San Cucao de Llanera (Asturias) dos meses antes del nacimiento de la única hija del matrimonio. Tras la ocupación de Asturias por las fuerzas fraquistas, su anterior empresa la despidió por ser 'una viuda roja'.

En 1947 contrajo segundas nupcias con un ex presidiario del franquismo y con el que tuvo tres hijos. Tras enviudar de nuevo en 1960, emprendió un largo itinerario en busca de trabajo, que le llevó de la Asociación de Viudas de la República Rosario Acuña,a Mallorca y Barcelona.

La Asociación de Viudas de la República la constituyó tras su jubilación. Organizó más de 200 asambleas y una campaña nacional para contactar con más de 4.000 viudas en su misma situación.-
Esta ha sido una de las primeras placas colocadas en el Muro de Sucu.

Luego a continuación tenemos  otra placa ya casi carcomida por la inclemencias del tiempo y es la referida a dos personas de Gijón cuya historia nos cuenta Laruelo en su blog Asturias Republicana:

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Placa en Memoria de Juana Álvarez Molina  Y Felicísimo García Casas

El tribunal militar nº 1 seguía celebrando consejos de guerra en Gijón. En uno de ellos, el primero que se celebró en la mañana del jueves día dos de Diciembre, compareció Juana Alvarez Molina. Juana tenía cuarenta años, estaba casada y era madre de siete hijos. Los mayores habían estado luchando en el frente como milicianos, los pequeños rondaban los seis años. La detuvieron en su casa de la calle Oriental, en La Calzada, el veinticinco de Noviembre y la acusaron de participar en manifestaciones y requisas. En realidad y como en tantos otros casos, la tomaron a ella como rehén pensando que así conseguirían que su marido, que era al que realmente tenían interés en coger, abandonaría el escondite donde estuviera oculto y se entregaría. Como vieron que pasaban los días y el marido no se entregaba, llevaron a Juana ante el tribunal militar para que la condenase a pena de muerte, como así fue. La fusilaron el día quince de Diciembre junto a un chico llamado Felicísimo García Casas, que tenía veinticuatro años, era natural de un pueblo de León y se había pasado a la zona republicana.

¿Cómo se iba a entregar el marido de Juana, Luis Laruelo, si había conseguido escapar a Francia en uno de los últimos barcos que salieron de El Musel? Pero a Luis Laruelo, obrero de la "Fábrica de Sombreros" de La Calzada, afiliado al sindicato "El Fieltro", de la CNT, miembro del Comité de Control que se incautó y dirigió la producción de dicha fábrica durante la guerra, le buscaban dos familias poderosas de Gijón: los Paquet, propietarios de la empresa, y García Rendueles, gerente de la misma. No lograron encontrarle, mataron a su mujer. Mejor dicho, lo mandaron, mandaron que se matase a su mujer. Y así se encontró Juana, madre de siete hijos, camino del paredón de Ceares. Cuenta la leyenda popular que al darse cuenta Juana de a dónde la llevaban, se aferró tan fuertemente a una de las barras del autobús o furgoneta en que la llevaban que los guardias solamente pudieron hacerla bajar después de cortarle una mano con una bayoneta.


Hasta aquí esta primera entrega.

Fotos @ Víctor Guerra

domingo, 7 de marzo de 2010

A una Hermana Renate Frank

Que yo supiera no era una gran figura intelectual, o artística o mediática…. no qué va era una Hermana masona sin más, que no es poco, Una hermana que en estos días ha pasado al Oriente Eterno.

Pero los campos funerarios se componen de eso, de personas insignificantes , de modestos y modestas personas que pasan por esta vida casi sin hacer ruido, sin muchas alharacas y sin embargo tienen una gran obra,  su obra, su piedra pulida que no es ser mejores, que ya es un logro y toda una ambición, su gran trabajo de devastación es presentar un mensaje que la trasciende, esa es la gran piedra pulida, y esta gran Hermana Renate Frank deja de tras de sí todo un mensaje que ya la trascenderá porque fue una  hermana   que ayudó a las Hermanas españolas a poner los  cimientos como Gran Logia Femenina de España

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Activa miembro de la Gran Logia Femenina de Francia, con la cual tuve ocasión de trabajar en diversas ocasiones  en los templos masónicos dedicados a la razón y al espíritu.

En ocasiones se daba la circunstancia, y más de una vez  hablamos de ello, de cómo eran las cosas… de hacer todos esos viajes  a la inversa del que yo realizaba , ella y sus compañera de fatiga camino de Asturias  para cooperar  a llevar adelante el trabajo logial  en  Asturias;  y yo camino de nuestra singular Región 17 masónica,  que comprende desde Bayona  hasta Toulouse. Alguna vez  coincidí con las “Hermanas”  en  las áreas de servicio  en sentido inverso.

Ahora que he recibido un email me entra la duda sobre su nacionalidad..en todo caso no tiene mayor importancia ya que Renate era la gran matrona dispuesta a la fraternidad

Siempre me agradecía de forma cariñosa los enlaces que le enviaba con mis peculiares aportaciones, y siempre teníamos unas palabras cuando de vez en nos juntábamos para trabajar en el taller de la masonería asturiana en Gijón.

Que la tierra le sea leve, y espero que las Hermanas españolas y las francesas, reconozcan en forma de homenaje su entrega y decisión porque España y Asturias contara con una opción masónica propia de carácter femenino.

A sus familiares, a su  Obediencia, a su logia , y a su logia de adopción asturiana, y a todas sus Hermanas mis más sinceras condolencias

Víctor Guerra.:.

jueves, 25 de febrero de 2010

IN MEMORIAN Arturo García Igual

El señor don

Arturo García Igual Falleció en València a los 95 años de edad

Sus familiares
Participan a sus amistades tan dolorosa pérdida
La Ceremonia tendrá lugar a las 15 horas, de mañana martes, día 16, en la capilla del Tanatorio Situado en la Avda. de los Naranjos n.º 14 y a continuación se procederá a su incineración.

La Asociación de Descendientes del Exilio español se lamenta de su desaparición y transmite a sus hijos e hijas su triste sentimiento de condolencia.

Tras la sublevación franquista Arturo García Igual luchó por la II República y  fue uno de los numerosos héroes de la Batalla del Ebro y de la Guerra española de Liberación contra el fascismo entre 1936 y 1939. El general Enrique Lister le cita en sus memorias como un ejemplo por jugarse la vida por evitar que la batería de artillería que comandaba y el camión que tenía a su cargo cayera en manos de los rebeldes.

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Arturo García Igual se refugió en Francia y posteriormente en México a donde llegó como casi todos, «con una mano delante y otra detrás». F ue más tarde empresario de la industria electrónica. En México, país, tan generoso con los refugiados, conoció a Manuel Castillo y a su família y a sus hijos Luis y Diego, con quienes compartió una gran amistad. Manuel Castillo había sido director del Instituto Luis Vives de Valencia, y su hijo Luis, fue director del Colegio Madrid de México D. F., donde maestros de la Institución Libre de Enseñanza y de la Residencia de Estudiantes formaban a los hijos de los exiliados españoles, a los de los judíos y de los Brigadistas internacionales, también refugiados, de los de presidentes y catedráticos mexicanos y a jóvenes mexicanos de todas las clases sociales.

Arturo García Igual escribió '>Entre aquella España nuestra... y la peregrina, publicado por el Patronat Sud-Nord en la colección La Nau Solid&ag rave;ria en 2005, que evoca los acontecimientos vividos y las personas conocidas que más trascendencia tuvieron en su vida o en la de su época. El libro nos permite conocer y apreciar la trayectoria de una generación de hombres admirables que defendieron en España los principios de libertad, democracia, tolerancia y solidaridad, y los siguieron  hasta el fin de sus días.
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En sus memorias han quedado así guardados, para las generaciones posteriores, los recuerdos y personas del exilio valenciano en México: Max Aub, los hermanos Josep y Juanino Renau, Libertad Blasco Ibáñez y su hijo el cineasta Mario Llorca, el actor valenciano Jorge Mistral y el escultor Tonico Ballester, etc..

A su regreso en Valencia, García Igual contribuyó a la creación del Patronat Sud-Nord de la Universitad de València, al que dedicó el esfuerzo de sus últimos años, dando cumplimiento al legado de don Manuel Castillo, que transmitió a sus hijos la voluntad de fomentar los estudios sobre la paz y la cooperación entre naciones y la paz de los pueblos. 

El Premio Manuel Castillo, sobre cooperación internacional y cultura de la paz, creado por primera vez en 2009, trata de distinguir los trabajos científicos sobre la temática citada así como los trabajos periodísticos que la divulguen y sensibilicen con ello a la opinión pública. 
Su hijo, José María García Álvarez-Coque, como  miembro del Patronato Sud-Nord, continuará la tarea iniciada por su padre.

Información enviada y recogida  de Asociación de Descendientes del Exilio español.

Victor Guerra

martes, 16 de febrero de 2010

MELCHOR ALMAGRO SAN MARTIN

Paseando como tantas otras veces por los solitarios campos funerarios españoles , pues me encontré con esta  tumba dedicada a  Melchor Almagro, y la cual me llamó la atención por varias cuestiones, la primera por la columna rota, muy típica en  la iconografía funeraria masónica, y que ya he visto representada en varias y variadas versiones, muchas veces vinculada a  personajes masones.

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EN este caso además el catafalco mortuorio bajo el que está sepultado Melchor Almagro, tiene toda una llamativa estética

Pero quién era Melchor Almagro..? EN la red he encontrado esta referencia

MELCHOR ALMAGRO SAN MARTÍN
Diplomático y escritor (1882-1947)
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Almagro San Martín moría en Madrid el 12 de abril de 1947.


Los orígenes familiares del escritor, periodista, historiador y diplomático Melchor Almagro San Martín se remontan documentalmente al menos hasta mediados del siglo XVIII. Perteneciente a una acomodada y culta familia granadina, nació en Granada el 12 de abril de 1882, hijo de María del Pilar San Martín Herrero y de Melchor Almagro Díaz. Éste fue un prestigioso abogado y diputado a Cortes que falleció joven a causa de una pulmonía, dejando tres hijos huérfanos de corta edad, el mayor de los cuales, Melchor, contaba sólo once años de edad.

Desde su más temprana juventud, entró en contacto con el arte y la literatura, haciendo gala de precoces inquietudes. Así, formó parte de la Cofradía del Avellano que, liderada por Ángel Ganivet, canalizó el movimiento de renovación cultural de la ciudad de Granada entre finales de 1894 y la fecha de la muerte de su mentor, en 1898.

Melchor Almagro San Martín inició la carrera de Derecho en la Universidad de Granada, tras haber realizado los ejercicios para la obtención del grado de bachiller en junio de 1897 con la calificación de sobresaliente. En los últimos años del siglo, su familia traslada el domicilio a Madrid, por lo cual el escritor simultaneará sus estudios de Leyes entre Granada y la capital, siempre con magníficas calificaciones. En octubre de 1903 se examina exitosamente en la Facultad de Derecho de la Universidad granadina para la obtención del grado de licenciado. Más tarde, completaría sus estudios en la célebre Universidad alemana de Heidelberg, especializándose en Derecho Político.

Durante esos últimos años del siglo XIX y comienzos del XX, el escritor desarrolla en Madrid una vida social intensa, relacionándose con miembros de la aristocracia y la alta burguesía, así como con personalidades destacadas de la vida pública. En esos mismos años acostumbra a llevar un diario, donde relata lo más destacado de los sucesos cotidianos. El diario correspondiente al año 1900 le serviría al escritor para cumplir un encargo formulado, cuarenta y tres años más tarde, por la Revista de Occidente, cuyo editor le solicita el libro Biografía del 1900 (1943). 

Así pues, con ese título vería finalmente la luz una parte de su diario juvenil, donde ofrece su visión de la sociedad madrileña finisecular; visión subjetiva -aclara su autor-, pero franca y espontánea, dado que escribió esas páginas sólo para sí, como reflejo de sus días de juventud:

ALMAGRO_DIAZ- Granada

En mi libro surgirá un Madrid personalísimo mío, que no aspira, naturalmente, a ser el de todos, pero sí el de muchos; siluetas de amigos y enemigos, de personajes y comparsas, cuadros de fiestas, de política, farándula y toros, de todo un poco, visto directamente por mí, que, aunque modesto aprendiz de diplomático, por relaciones de familia tuve acceso a muchos círculos de difícil entrada, y transcrito sin truco alguno literario, el Madrid novecentista, tal como era exteriormente, con el deseo de que el discreto lector, si quiere, deduzca las moralejas, sean las que fueren, de lo que relatan y cuentan mis desaliñadas memorias. Mis descripciones e inocentes juicios, escritos despreocupadamente, van a salir en sus ediciones, que son claro escaparate, abierto de par en par al público.

En ese momento de fin de siglo, Melchor Almagro alterna su vida social mundana con sus contactos con los círculos literarios, y de manera especial con el naciente movimiento modernista. 

En febrero de 1900 conoce personalmente a los integrantes de la tertulia literaria del Café de la Montaña, centrada en torno a dos grandes figuras de poderosa personalidad: Jacinto Benavente y Ramón del Valle-Inclán, con el que pronto establecerá una relación más cercana. La otra tertulia literaria que se identifica en esa sociedad del novecientos con el modernismo es la del Café de Madrid, capitalizada en torno a Pío Baroja y a Azorín. Ambas tertulias parecen sostener posiciones enfrentadas en más de un aspecto, pero comparten sin vacilación una profunda admiración por Rubén Darío. Almagro San Martín, que no adopta posiciones beligerantes en la cuestión del modernismo, compagina su armónica relación con ambos grupos, y resume así la confusión reinante acerca de una cuestión que parece estar de moda:

Ahora se habla a troche y moche del modernismo. Yo no sé a punto fijo en qué consiste. Para unos es decir pestes de los viejos autores consagrados, especialmente de Echegaray y Jacinto Octavio Picón [...].

Para otros el "modernismo" son los muebles "modern style", las cabezas de mujeres con largos cabellos, que parecen madejas de macarrones; [...] o los versos de Rubén Darío y las comedias de Benavente, la delicuescencia, los lirios, una especie de nuevo romanticismo [...].

Como se ve, en esto del modernismo reina una magnífica confusión y mescolanza de cosas buenas y malas, sublimes y ridículas, entre las que podríamos señalar como meollo serio un afán de renovación precedido de una revisión de valores.

Ese afán de renovación, que viene a unirse a una profunda revisión de valores, tendrá ocasión Almagro San Martín de ponerlo en práctica con el que será su primer libro editado, el conjunto de relatos Sombras de vida, que, con un elogioso prólogo escrito por el propio Valle-Inclán, verá la luz en Madrid en 1903. Sombras de vida se compone de catorce cuentos breves, escritos en una prosa decadente y esteticista que hace gala en todo momento de una delicada sensibilidad. Valle los definirá como "pequeños poemas, breves, alados, llenos de sentimientos".

El interés que sin duda ofrece esta obra de Melchor Almagro llevó a la Diputación de Granada a realizar una edición facsímil de la misma en 1986, para la que escribió una "Introducción" el académico Pere Gimferrer, quien califica Sombras de vida como "libro entre los más bellos y personales de la prosa modernista hispana". Su modernismo enérgico y fragante representa un tipo de escritura que -dice Gimferrer- "no tuvo, aparentemente, continuidad" en España, y que destaca por su preciosismo expresivo y por las dotes de observación de su autor, que retrata cumplidamente la sociedad española del momento.

En el año 1910 Melchor Almagro San Martín, sin abandonar sus inquietudes literarias, ingresa mediante brillante oposición en el Cuerpo Diplomático, dentro del cual ostentó importantes y variados cargos. Tras ocupar puestos en París, Viena, Bucarest, Jassy o Santafé de Bogotá, y después de una trayectoria no exenta de vicisitudes, Almagro abandonará la carrera diplomática a mediados de 1919 y pasará a dedicarse de lleno a la creación literaria y a la investigación histórica, que constituyó otra de sus grandes vocaciones.

Por otro lado, el escritor había continuado manteniendo siempre una intensa vinculación con Granada, a la que volvía con frecuencia. Así, en 1915 regresa para pronunciar en el Centro Artístico una conferencia, titulada "Renacimiento cultural de Granada", que produjo honda impresión en los círculos intelectuales de la ciudad. El interés despertado por el tema posibilitó que su texto se imprimiera ese mismo año. Hay que añadir que, dada la amplia cultura del escritor, ejerció a menudo como conferenciante, especialmente en el Ateneo de Madrid, así como en otras instituciones españolas y extranjeras.

A partir de la década de los años veinte, Almagro San Martín se encuentra, pues, definitivamente instalado en Madrid tras su periplo diplomático. A partir de ese momento aumentan sus colaboraciones con los medios de prensa: La Esfera, Blanco y negro, Ahora, Revue des Deux Mondes... Asiduamente aparece su firma en Los Lunes del Imparcial, suplemento cultural del periódico El Imparcial.

Por otro lado, continúa manteniendo una ajetreada vida social, caracterizada siempre por su talante flexible y respetuoso, en un mundo de ideología política cada vez más polarizada. De hecho, tiempo después el propio Melchor Almagro recordará cómo fue amable anfitrión, sin importarle las ideas políticas de sus invitados: "...mi casa, aquella morada llena de obras de arte y de libros, amados, donde tantas veces ofrecí liberal hospitalidad a hombres de todas las ideas, desde Fernando de los Ríos hasta José Antonio Primo de Rivera".

Pero ese texto será escrito mucho tiempo después, cuando ha pasado una guerra de por medio, que fracturó en dos al país, y que costó la vida, entre tantos otros, al hermano menor de Melchor Almagro, fusilado en Granada durante los primeros días de agosto de 1936. Pertenece al libro La Guerra Civil española, escrito como fruto de una colaboración solicitada por el periódico La Nación, de Buenos Aires, en cuya capital se instaló el escritor desde el verano de 1936.

Una vez finalizada la contienda, Melchor Almagro regresa a España, encontrando su casa devastada y desaparecidos la mayor parte de sus libros, de sus objetos de arte y de sus artículos personales: "Allí estaba todo mi trabajo de treinta años, mis obras comenzadas, los recuerdos de mi madre, la mitad de mi vida, en suma. La guerra se lo llevó por delante. ¿Por qué? Yo nunca fui beligerante. No hice mal a nadie, ni aun de palabra. Pero la guerra es así. Todo esto que me ocurre es ciertamente horroroso, pero nada en comparación al drama nacional, aunque sea una partícula de él".

Durante esos años de la posguerra, y hasta la fecha de su muerte, Almagro San Martín se consagrará de lleno al periodismo y a la literatura. Iniciará, por ejemplo, una fecunda colaboración con ABC, donde publicará decenas de artículos, varios de ella de evocación de sus años granadinos.

Además de otros trabajos menores, su marcado interés por los asuntos de carácter histórico lo llevó a publicar varios libros encuadrados en lo que se denominaba "pequeña historia", siguiendo el subgénero francés conocido como petite histoire. En la España actual se ha perdido el matiz verdadero del significado de esta expresión, que no es de "historia sin importancia" o "historia de segunda", sino "historia de la vida cotidiana". Según aclarará en un artículo el propio Almagro, "La pequeña historia es clave explicatoria de la grande, a cuya luz se discrimina a la persona del personaje, al hombre de carne, del figurón transmutado de aquél".

Centrados en la historia reciente española y, en especial, en la monarquía de los Borbones, por los que siempre sintió un especial afecto, se encuentran sus títulos: Bajo los tres últimos Borbones. Retratos, cuadros, intimidades (1945); Crónica de Alfonso XIII y su linaje (1946), con prólogo de Gregorio Marañón; Ocaso y fin de un reinado (Alfonso XIII): los Reyes en el destierro (1947); o La pequeña historia. Cincuenta años de vida española (1880-1930) (1954).

Estos dos últimos, no obstante, se publicaron se manera póstuma, puesto que el escritor falleció en Madrid el día 12 de abril de 1947. La muerte lo sorprendió cuando se hallaba en plena redacción de una obra de gran aliento narrativo y de carácter autobiográfico, Teatro del mundo. Recuerdos de mi vida[2], escrita durante sus últimos meses de vida y publicada por episodios en el periódico El Español entre abril de 1946 y abril de 1947.En esta obra, Melchor Almagro San Martín relata con un lenguaje evocador, ameno y colorido los recuerdos de su infancia granadina, a la vez que recuerda, nostálgico, los paisajes, las costumbres las sensaciones de un tiempo definitivamente ya perdido.

[1] El presente artículo constituye un breve resumen de la biografía del escritor publicada con los siguientes datos: CORREA RAMÓN, Amelina, Melchor Almagro San Martín. Noticia de una ausencia, Granada, Ficciones, 2001.
[2] La obra ha sido publicada recientemente en formato de libro; ALMAGRO SAN MARTÍN, Melchor, Teatro del mundo. Recuerdos de mi vida, ed., introducción y notas a cargo de Amelina Correa, Col. Los Libros de la Estrella, Granada, Diputación de Granada, 2001.
OBRA LITERARIA
  • Sombras de vida (1903)
  • Biografía del 1900 (1943).
  • La Guerra Civil española (1940).
  • Bajo los tres últimos Borbones. Retratos, cuadros, intimidades (1945).
  • Crónica de Alfonso XIII y su linaje (1946), con prólogo de Gregorio Marañón.
  • Teatro del mundo. Recuerdos de mi vida (1947).
  • La pequeña historia. Cincuenta años de vida española (1880-1930) (1954).

Bibliografía  sobre su persona

  • Amelina Correa, Melchor Almagro San Martín. Noticia de una ausencia, Granada, Ficciones, 2001.
  • Amelina Correa, "Melchor Almagro San Martín: datos para una biografía no escrita", en ALMAGRO SAN MARTÍN, Melchor, "Teatro del mundo. Recuerdos de mi vida", ed. de Amelina Correa, Granada, Diputación de Granada, 2001.
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Esta es su tumba y aunque reúne esa caracterización de las tumbas masónicas mi amigo e investigador insigne Francisco López Casimiro , me comenta que el nombre como posible masón se encuentra en un listado que la policía encuentra en el domicilio de Francisco  Moral, y en cuya lista aparece con el nombre simbólico de MARAT.

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Sin embargo me dice López Casimiro, que nadie lo cita como masón  ni Francoise Randouyer en su trabajos sobre los diputados masones del Sexenio democrático, ni Álvarez Rey en Fernando de los Ríos  y la masonería granadina

Quede pues este trabajo como un testimonio de como la simbología funeraria, puede ayudar también a definir a veces esas otras lagunas documentales


fotos@Victor GUERRA

viernes, 29 de enero de 2010

Proyecto lápida

Mi buena amiga y compañera de la radio, Nieves Concostrina, experta como pocos en temas mortuorios, me pasó el pasado sábado la pelota en su espacio “El acabose” (sección del programa de RNE “No es un día cualquiera”), invitándome a qué contara a nuestros escuchantes los detalles de un curioso e interesante programa de investigación global relacionado con el clima, que lleva por nombre “Proyecto lápida” (Gravestone Project). Resulta sorprendente a primera vista saber que las lápidas de los cementerios puedan arrojar pistas sobre cómo se comportó el tiempo atmosférico durante épocas pasadas, pero si logramos medir con precisión el deterioro de la piedra, lograremos unos datos que les serán muy útiles a los estudiosos del clima.

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El pasado 8 de enero, el portal de noticias de ciencia y tecnología www.amazings.com, se hacía eco del llamado “Proyecto lápida”, apuntando en un articulo titulado “El inesperado testimonio climático de las lápidas”, que dichos elementos de piedra tallada “están contando la historia de los cambios en la química atmosférica y la lluvia. Incluso un equipo de científicos está pidiendo la ayuda de la gente de cualquier parte del mundo para examinar lápidas del cementerio de su localidad o zona.”

Con el paso del tiempo, el mármol del que suelen estar hechas y que contiene calcita, reacciona químicamente con las sustancias ácidas que contienen el aire y las gotas de lluvia, lo que va erosionando la piedra poco a poco. “Los cambios en la química atmosférica modifican asimismo la tasa de erosión del mármol expuesto a la intemperie”, de ahí que si se mide cuánto se ha erosionado una lápida se puede conocer el carácter más o menos ácido de la lluvia que durante años –siglos en el caso de los cementerios más antiguos– aconteció en el lugar.

La noticia apuntaba también que “acumulando las mediciones, hechas por voluntarios, de las lápidas de diferentes edades en diversas partes del mundo, los científicos esperan confeccionar un mapa mundial de las tasas de desgaste de las mismas, y deducir cómo ha estado cambiando la atmósfera”, lo cuál resulta sumamente interesante.

Para poder colaborar en este proyecto mundial, existe una página web, donde se explican los pasos a seguir y los objetivos que se persiguen. Su dirección es: http://www.earthsciweek.org/classroom-activities/earthtrek-gravestone-project

El proyecto, gestionado por la Sociedad Geológica de Estados Unidos, se engloba dentro de un programa llamado EarthTrek y supone una buena oportunidad para formar parte activa de una investigación sobre una cuestión de sumo interés y actualidad como es el cambio climático, a través de una mejor caracterización del clima del pasado.

Para obtener los datos que requieren los responsables del proyecto, se facilita a los voluntarios un micrómetro (instrumento capaz de medir con precisión longitudes pequeñas –del orden e inferiores al milímetro), siendo también necesario contar con un GPS para fijar las coordenadas exactas de las lápidas que se sometan a examen. 

El tipo de mediciones a realizar pueden ser de dos tipos, ambas en las lápidas fijadas al suelo que tienen incrustadas letras con los datos del fallecido y el epitafio. Cuando el marmolista confeccionó en su día la lápida, labró las letras directamente en el mármol y en muchos casos encajó en los huecos unos caracteres realizados en plomo. Hecha esta operación, pulió la lápida, quedando toda su superficie al mismo nivel. Al ir atacando, con el paso del tiempo, el medio ácido contenido en el agua de lluvia y en el aire la piedra de mármol, las letras de plomo van sobresaliendo del bloque de piedra (ver figura), y lo harán más o menos en función de la acidez atmosférica del lugar.

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Otra medida interesante es la diferencia de grosor de la lápida entre su parte superior (más sometida a la acción erosiva de la lluvia) y su inferior, lo que permite conocer la tasa de desgaste.

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En los estudios del clima, cada vez son más las disciplinas involucradas (Física, Química, Biología, Geología, Astronomía…) y más diversas las fuentes de datos utilizados: testigos de hielo, pólenes fosilizados, sedimentos de lagos, cuadernos de bitácora… y ahora también las lápidas de los antiguos cementerios.

En todo caso la pagina del programa está en castellano  con instrucciones muy claras y concisas por si alguien desea colaborar http://www.goearthtrek.com/Gravestones/Gravestones.html

Víctor Guerra

jueves, 21 de enero de 2010

La Orden de los Difuntos

Recojo este texto que me ha parecido  interesante r sus aportación novedad y que se publicó  en la Revista MAS ALLA y son textos y fotos de José Manuel Frías 

La Orden de los Difuntos hunde sus raíces en la noche de los tiempos, antes de la Reconquista cristiana de España. En la actualidad su tradición únicamente sobrevive en el granadino pueblo de Cortázar. Allí sus habitantes siguen rindiendo culto y cuidado a los muertos.

clip_image001Las tropas de don Juan de Austria llegaron a Granada el 13 de abril de 1569. El valiente militar y diplomático, hijo del emperador Carlos V y hermanastro del monarca Felipe II, había recibido la misión de doblegar a los rebeldes moriscos, quienes no querían abandonar las tierras granadinas y se negaban a cambiar sus costumbres y sus prácticas religiosas. Dos años antes se había firmado un decreto que pretendía limpiar de herejías las Alpujarras y el resto de la provincia, aunque permitía la permanencia de todos aquellos musulmanes que se convirtieran al cristianismo.

Tal represión causó una enorme revuelta y provocó el levantamiento colectivo de decenas de pueblos. Juan de Austria, en quien Felipe II tenía depositada una gran confianza, fue nombrado capitán general. Tras reunir un fornido batallón de bravos guerreros, provenientes en su mayoría de Galicia y Asturias, marchó presto a solucionar el conflicto. Casi ocho meses después, el único avance había sido el de poner orden en Güéjar y sitiar Galera, pero la plaza se resistía.

Tras pedir autorización al rey para atacar con dureza y sin piedad, Juan de Austria inició un asalto general por medio del uso de toda su artillería y la ubicación inteligente de numerosas minas que logró colocar en la villa en febrero de 1570. Los soldados cristianos pasaron a cuchillo a toda la población, sin discriminar ni a mujeres ni a niños. A partir de ese momento, y pasando por alto un disparo en la cabeza que casi acaba con su vida, Juan de Austria comenzó a sumar victorias en diferentes poblaciones y en poco tiempo dominó enormes extensiones de tierra. Aun así, el capitán general negoció la paz con El Habaquí, aunque continuaron siendo necesarias diversas campañas para apagar el fuego de las rebeliones. Finalmente, en el mes de febrero de 1571 fue firmado un nuevo decreto que, ahora sí, obligaba a todos los moriscos a abandonar el reino granadino.

A partir de ese momento se llevó a cabo la repoblación de la provincia, en algunos casos con las familias de los propios soldados que decidieron ubicarse para siempre en Granada y que traían consigo un legado de tradiciones de la zona norte de España. Una de ellas era la conocida como Hermandad de Ánimas u Orden de los Difuntos, una organización espiritual que con el paso del tiempo se fue perdiendo tanto en sus provincias de origen como en las localidades reconquistadas en las que se estableció. Pero hubo una excepción: el pueblo granadino de Cónchar.

Una tradición centenaria
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La Orden de los Difuntos es una hermandad centenaria al cuidado de los muertos. No solo en el sentido físico, en cuanto a cementerios y restos óseos, sino también en el plano espiritual, relacionado con la vida de las ánimas en el Más Allá. Es una tradición antiquísima que antecede a la propia Reconquista cristiana y que se pierde en la noche de los tiempos. Los especialistas aseguran que sus orígenes proceden de Galicia y Asturias, lugares en los que aún existen determinadas prácticas que nos recuerdan a esta hermandad, pero que con el paso de los siglos se han ido deteriorando hasta el punto de que actualmente no son más que un simple recuerdo popular.

No sabemos el motivo, pero en Cónchar, encantador pueblecito granadino del Valle de Lecrín, su raigambre se ha mantenido intacta. Algunas de las evidencias del origen gallego y asturiano de esta organización podemos encontrarlas en pequeños pero reveladores detalles, pero el principal reside en que todos los pueblos de Granada en los que se recuerda la tradición fueron los que repoblaron los soldados de Juan de Austria. Y es que en todos ellos se mantienen algunas de sus costumbres, como “el baile de las ánimas” o “la rifa de las ánimas” y el culto a San Roque, peregrino de Santiago de Compostela de origen francés.

Mientras que en esos pueblos solo la memoria popular y la gente mayor recuerda algo de aquel pasado místico, en Cónchar la tradición continúa viva de forma ininterrumpida desde hace cientos de años y tiene como patrón a San Roque. Ahora, la Orden de los Difuntos es parte del sello de identidad de la villa.

Al cuidado de los muertos
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Los documentos más antiguos que se conservan en torno a la Hermandad de Ánimas proceden de los primeros años del siglo XIX y se custodian en el Obispado de Guadix.

Su principal función, como indica su nombre, es el culto a los difuntos mediante la ofrenda de misas durante todo el año. Estas están dirigidas a las ánimas del purgatorio, ya que creen que toda persona que fallece pasa por ese trance de purificación, que puede ser más o menos corto dependiendo de la atención que pongan en él los vivos mediante este tipo de acciones. Algo muy importante y que se ha convertido en símbolo de la hermandad son las llamadas “luminarias”, velas que se encienden en honor al difunto para que lo apoyen y guíen en el otro lado. En el caso de que el fallecido sea habitante del pueblo o de alguna localidad cercana, se depositan cerca del cadáver. Antiguamente, si el difunto no disponía de recursos económicos y sus familiares no contaban con dinero suficiente para comprar un féretro, la propia hermandad disponía de una “caja de difunto”.

Este era un ataúd que se conservaba en la sede y que era prestado a los muertos para que fueran trasladados al cementerio en procesión solemne. Una vez allí, se sacaba el cadáver de su interior y se depositaba en el nicho o tumba y la caja se guardaba hasta la siguiente ocasión. Esta es la única tradición que –por cuestiones de higiene– ha caído en desuso desde hace tres décadas, pero que durante siglos dignificó el entierro de los más desfavorecidos. Por otro lado, la Hermandad de Ánimas lleva a cabo otras actividades menos esotéricas, pero necesarias, como el cuidado del cementerio: la limpieza y el arreglo de las flores, el blanqueo de las figuras y la construcción de bóvedas. Asimismo, la Orden de los Difuntos también lleva a la práctica acciones algo más lúdicas, como la organización de las fiestas en honor a San Roque y la preparación de los juegos de pirotecnia en festividades señaladas: el día de Año Nuevo, el de la Candelaria, la festividad de San José, el Sábado Santo, el Domingo de Resurrección, el Corpus Christi y el día de la Inmaculada. 

Sin embargo, en épocas más recientes se han agregado otras funciones alternativas que nada tienen que ver con las actividades primigenias, pese a que han servido para acercar la hermandad a la gente joven, como es el caso de la Fiesta del Mosto, las subastas de alimentos tradicionales e, incluso, la apertura de una biblioteca y los juegos de salón.

En las entrañas de la orden

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En Cortázar, nada más cruzar la pequeña puerta de entrada a la sede de la Hermandad de Ánimas –situada en la plaza de la iglesia– me tropecé con un viejo cuadro que enmarca una proclama entregada en mano a todos los habitantes de este pueblo hace ahora 25 años. Es una cartulina de color crema con dibujos y textos en tonos marrones y que tiene una serie de elementos relacionados con la orden: San Roque, el pueblecito, una muchacha, granadas típicas de la zona, una mujer con la cabeza cubierta por un velo y un niño en brazos, un cuerpo que representa la muerte, una mano con un racimo de uvas, el símbolo de la hermandad, un viejo sentado en una silla y una mujer con un manojo de esparto. Y también el siguiente texto: “La tradición de las ánimas en el lugar de Cónchar proviene de tiempos remotos y cumple funciones sociales y religiosas en pro de los habitantes del lugar sin distinción de clases sociales.

Ha sido conservada a través de los tiempos por la colaboración desinteresada de sus conciudadanos y su trascendencia llega a nuestros días manteniendo su esencia primitiva y sus características y raíces populares. Las normas de esta hermandad son manifiesto y establecen la unión de un pueblo para la obtención de un fin que pretende conservar la integración humana, la cultura y la tradición. Por ello, se dona la presente proclama a todos sus hijos como dignos artífices vivos de su conservación. Cónchar, Cum id cupias, ánimas”

Este texto me hizo entender la relevancia que en el pueblo ha tenido y tiene la Orden de los Difuntos. Fue una experiencia inolvidable. Aquella habitación, en la que se pueden observar objetos y láminas relacionados con la hermandad, es mudo testigo de oraciones y luminarias, y de la famosa “caja de difuntos”. El concejal Clemente Domínguez, sabedor de la curiosidad que la historia había despertado en mí, me propuso visitar la iglesia y su sacristía, donde se custodia el símbolo original de la hermandad, usado como cepillo de donativos.

El funcionamiento de la hermandad

En la Orden de los Difuntos existe un elemento muy particular, conocido como Libro de las luminarias, en el que están recogidos todos los nombres de quienes pertenecen al grupo. En los últimos años se ha reducido el número de integrantes debido a la emigración de la gente joven; sin embargo, en el pasado pertenecían a esta organización casi todas las familias de Cónchar. Todos los integrantes de la Orden han de abonar anualmente una cuota: el pago de las luminarias, es decir, de una cantidad determinada de velas destinadas a los rituales de la orden.

 Ahora bien, si una persona decide unirse a la hermandad, pero su familia no ha estado ligada a ella tradicionalmente, debe permanecer como miembro durante diez años antes de gozar de todos los privilegios propios de los demás integrantes, y, si durante tres años seguidos una persona no paga sus correspondientes luminarias, es expulsada del grupo. Al frente de la Orden de los Difuntos se encuentra un personaje conocido como Mayordomo, y es elegido el 30 de diciembre de cada año en la llamada “noche de cuentas”. 

Cualquier integrante puede optar a este puesto siempre que sea elegido por mayoría en una votación. El cargo, obviamente, carece de retribución económica y conlleva una gran responsabilidad.

Samhain, el culto celta a los muertos

Una puerta abierta al Más Allá
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En Galicia, el lugar en el que tiene sus orígenes la Orden de los Difuntos, se conservan diferentes cultos que reafirman la gran relevancia que se le da a la muerte y al culto a los fallecidos. Uno de ellos es el conocido Samhain, festividad que celebra el año nuevo celta y que supone también un homenaje a los difuntos. Tiene lugar en la madrugada del 31 de octubre al 1 de noviembre, ya que se cree que durante esa noche mágica se abre la puerta que une el mundo de los vivos con el de los muertos y que permite a las almas de los difuntos visitar a sus seres queridos y los lugares terrenales por los que sentían apego. Como señal de respeto hacia las ánimas se les deja diferentes tipos de alimentos en la puerta de sus hogares. Esa noche es habitual reservar un asiento vacío a la mesa para que pueda ser ocupado por el espíritu. Asimismo, se confeccionan collares con castañas y se depositan calabazas talladas en los cruces de caminos.

En diferentes localidades españolas existen numerosas organizaciones religiosas conocidas como Hermandades de Ánimas que poco o nada tienen que ver con la Orden de los Difuntos? Su principal función es mantener la fe en determinadas advocaciones de la Virgen o de santos del catolicismo y están asociadas a la vez a las iglesias parroquiales.