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martes, 1 de noviembre de 2011

REFLEXION FUNERARIA POR DIFUNTOS

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Ejemplo del tratamiento de modernez en la tumba de un histórico socialista gijonés 

LA MEMORIA Y LA CARCOMA FUNERARIA

Todos tenemos claro que nuestros cementerios, los parroquiales, los municipales, los civiles incluso esos otros “recintos funerarios” tan extraños como las fosas de los represaliados de uno y otro bando, o los cementerios “moros” como el de Barcia, o evangélicos como el de Mieres, son parte de nuestra historia, y por tanto han de conformar parte de nuestra memoria histórica.

Digamos que la muerte con independencia del poderío de cada cual nos hace a todos iguales, tan solo tras el trafago al Oriente Eterno hay un después donde el campo de la muerte se define, clasifica y divide en función de estéticas, de poderíos, de soberbias y de modestias, lo cual muchas veces ya tales distingos se denotan en las esquelas. Pero ese componente se hace más patente, si cabe, en los recintos funerarios, a veces llegando al absurdo lo cual a veces se manifiesta en epitafios, o en otras vanidades de las cuales el difunto ni sabe , ni se entera, y que en general podemos decir que es una exhibición del difunto pero más aún de los dolientes vivos.

Hasta tal punto a veces llega la discriminación que en un cementerio del Levante, un enterrador estaba enfadado porque en su ausencia le habían enterrado en la parte no debida a un parroquiano, ya que esté pertenecía a una cofradía o asociación que protocolariamente se enterraba en otra parte del cementerio, y barruntaba que si el ayuntamiento no le daba el consiguiente permiso, conjeturaba hacer el cambio por su cuenta y riesgo… Lo que es la muerte, y lo que es nuestra memoria….

Mucho se revindica ahora lo de la memoria, pero lo cierto es que a nuestros cementerios salvo tres días al año les damos bastante la espalda, es como si tocara pasar a otra cosa, como un cansancio de tristeza tras todos los Santos y los Difuntos, que en el fondo no es más que hombres y mujeres dormidos en espera de la eternidad, pero cuyos sempiternos emplazamientos olvidamos pronto, y ese olvido lo observamos a menudo en panteones que se van quedando corroídos por el paso del tiempo, o en esas tumbas despanzurradas que enseñan sus más profundas negruras, o esos restos de un quehacer canteril, o de forja repartidos por los camposantos, sin ton ni son…

A nuestros monumentos funerarios les atacan esos dos males la falta de memoria histórica y la carcoma del tiempo y la modernez, y como no, las modas, al igual que les pasó a nuestras abuelas con las cocinas que les dieron el cambiazo del castaño por la formica, pues a nuestros cementerios les está sucediendo lo mismo, a raudales la carcoma de la modernez devora espacios singulares por el igualitarismo del mármol negro, con cristo de plástico, es como si estuviera entrando un cierto virus igualitarista; antes fueron los nichos, ahora esa especie de catafalco negro que iguala y no distingue, y que ni siquiera entretiene al paseante que esperan encontrar en esas duras camas de eternidad, la singularidad, el toque personal, o la leve diferencia de quien puede y lo expresa o quien no quiere y deja la muerte funeraria como un trasunto en manos de los vivos.

 Aunque tampoco hay que llegar al extremo de los “sociatas” gijoneses que suplen su falta de rojez, pintando el catafalco de unos de sus históricos del rojo que a ellos les falta.

Es una lamentable error que dejemos caer por desidia la escultórica funeraria, o el urbanismo y arquitectura funeraria o la simple forja representada en simples cruces, que son la memoria, además de la que aportan difuntos, memoria que se nos va entre los resquicios del voluntario alzheimer social que padecemos.

Espero que nuestro Cementerio del Sucu, se le acabe cayendo la frontera topológica del muro y se convierta en un cementerio –jardín con el reverdecer de los elementos románticos, o al Lawn cemetery, que le da otro encanto más anglosajón y cuyos modelos podrían verse versionados en el Parque de los Pericones en un futuro Jardín de la Memoria.

Espero que así sea.
Víctor Guerra

Nota: Articulo publicado en el diario La Nueva España (edición de Gijón) el 2/11/ 2011

jueves, 13 de octubre de 2011

La Imaginería funeraria de Poblenou (Barcelona)

Comentábamos  en el post anterior el tema de la organización espacial del Cementerio de Problenou, en tanto que partía de concepciones muy vanguardistas como era el igualitarismo que se muestra a lo largo de todo el cementerio, y en especial en al espacio dedicado a los nichos que ocupan el 90% por cierto del espacio.

En los espacios centrales y en la parte posterior del Cementerio es  donde se pueden observar las realizaciones más representativas de la preclara burguesía industrial en alza, que deja ver su poderío económico y sus gustos estéticos en panteones y sobre manera en la imaginería que envuelve a todas estas realizaciones funerarias.

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Un ejemplo de esa pujanza es la portada de entrada que tiene dos imágenes, una a cada lado
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               FE                                                 Y                       ESPERANZA
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Figura de un ángel llevándose a una mujer escultor Fabiani (1835-1914) y  el trabajo del panteón es del maestro Pere Bassegoda Mateu 1880-
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 Arquitecto Mariano de Thos de Bofarull  1907
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La escultura estrella del Cementerio  EL BESO DE MUERTE  que fue proyectado por el marmolista Jaume Barba en 1930
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Texto y Fotos @ Víctor Guerra

martes, 27 de septiembre de 2011

Visitando el igualitarista Cementerio de Poblenou (Barcelona)

Caer por las tierras catalanas de Barcelona, siempre es grato tanto por saludar a los amigos y Hermanos y por recrearme en los viejos recuerdos monacales de San Cugat, en los tiempos pasados en el Instituto de Estudios Sociales.. por tantas cosas .

En esta ocasión había bajado para el tema de la Logia de Investigación, como masón que soy  bajo la bóveda Celeste, y para ayudar a unos Hermanos del Sublime Consejo del Rito Moderno de Francia a instalar unos Capítulos.

Y en ese interludio, me quedaron horas para asueto, como fue el domingo que baje de Terrassa hasta Barcelona, dándome de bruces con la fiesta de la Merced y con el aniversario de los 30 años de Les Diables, y el recuerdo del viejo amigo Vicent Bagán que ha pasado al Oriente Eterno hace ya un tiempo y al que me unía una gran amistad de los tiempos de la Revista Integral, de Amics de la BIci, y  la Revista BIcicleta,  mucho tiempo antes San Cugat y más cercano pero también con distancia  con  Quimet y la FAI, …los pasos clandestinos a Francia…Qué tiempos aquellos.

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Al final de unas horas de asueto encaminé mis pasos al Cementerio de Poblenou, un domingo festivo, dedicada la patrona de la Merced, y pertrechado con  las viandas de la Señora Marga de Terrassa.

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Me sorprendieron varias cosas, por un lado lo lejos que estaba el cementerio de la ciudad, se conoce que  construido extramuros y un tanto alejado, me llamo también la atención un cierto igualitarismo funerario, o sea  la supremacía de los nichos, que por otro lado casan bien ahora con el entono urbano que se hace patente por encima del recinto funerario  a imagen y semejanza. Toda una paradoja

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La idea del Cementerio de Poblenou,  como luego pude ver en casa de forma tranquila en el libro “ Un paseo por el Cementerio de Problenou”  editado  “Cementeris de Barcelona” es un proyecto de un vanguardista obispo Climent que allá por 1775 pensó que una Cementerio extramuros era lo que convenía a una ciudad que estaba a punto de derribar los medievales murallas  y expandirse, pero ya sabe que la vanguardia no siempre es bien entendida y el proyecto del Obispo Climent presentaba un aspecto más que lamentable hasta que las tropas napoleónicas lo arrasaron en 1813, y después de eso se encargó al arquitecto Antonio Ginesi su recuperación.

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Las ideas de ese igualitarismo se plasman en los corredores de nichos, con los espacios todo iguales en dimensión, sean ricos o pobres, el poderío de unos y otros se va a ver luego en las lapidas que quedan sujetas al patrimonio privado, y donde cada uno puede hacer lo que desea u pueda, pero es “espacio publico” va a tener unos parámetros igualitaristas que además no solo se plasman en la parte de los nichos que es casi un 90% del espacio de los enterramientos.

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Ese “igualitarismo” que va a venir de la mano de la industrialización  se va a plasmar también en los huecos a modos de grandes hornacinas que cierran la parte posterior del cementerio, y las cuales son todas iguales en conformación espacial, y que dan pie a una especie de balcoanda sobre unos de los pocos recintos para panteones, ya que entre las llamadas islas de nichos quedan unos huecos en general dedicadas a la tumbas con  florilegios escultóricos, ya que los espacios dan poco juego a los panteones.

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Grupo de hornacinas que cierran el anfiteatro posterior del cementerio en el cual se ubican la mayoría de panteones.

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Aspecto de los huecos  y las labores constructivas en su interior , y como su estado

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Y en medio de ese anfiteatro que cierran las hornacinas que muestro más arriba , la explosión de la nobleza y burguesía que aspira a magnificar  su enterramiento: Panteones, grupos escultóricos, ect.

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Continuará….
textos y Fotos @ Víctor Guerra